Cómo Desarrollar La Autodisciplina
¿Por qué mi competidor tiene más clientes que yo? ¿Cómo es que logró abrir la segunda sucursal mientras yo todavía no logro hacer rentable mi único local? Si te encuentras enfrascado en este tipo de pensamientos, es hora de salir de esa trampa y enfocarte en lo que los emprendedores exitosos hacen para hacer realidad sus sueños. Y un rasgo común entre ellos es la autodisciplina.
¿De qué se trata? De enfocarse cada día en lo que tenemos que hacer para avanzar hacia el logro de nuestros objetivos. En no dejarse distraer por los demás, ni dejarse ganar por sentimientos negativos como la envidia o el resentimiento. En dedicarse a aprender algo nuevo cada día y ser mejor. En dejar de perder el tiempo y empezar a “fabricarlo”. Al contrario de lo que muchos piensan, la autodisciplina puede desarrollarse. Y es importante hacerlo porque es una herramienta imprescindible para generar resiliencia, autocontrol y coraje en tiempos difíciles.
1. Identifica Tus Fortalezas Y Debilidades
Todos las tenemos. Prepárate un café, pide a tus colaboradores que no te interrumpan durante la siguiente hora, toma una pluma y una hoja de papel… Y piensa en esos momentos en los que eres capaz de resolver las cosas de manera sencilla y rápida, y también en aquellos en los que te sientes agobiado y paralizado.
Para desarrollar la autodisciplina no hay una receta única (de hecho, vas a tener que adaptar todos estos consejos a tu estilo) y por eso es muy importante que hagas un análisis objetivo de tus habilidades y puntos “flojos”. Si te resulta muy difícil, pídeles su opinión a tus colaboradores de mayor confianza.
2. Mantente Motivado
¿Qué sentido tendría ser auto disciplinado si no tenemos objetivos y sueños por cumplir? Incluso las personas más enfocadas tienen malos días, y por eso es importante recordar para qué nos levantamos cada mañana, o somos capaces de sacrificar tiempo en familia o unas vacaciones.
Entonces, ¿Cuál es tu propósito? ¿Qué visión tienes de la empresa, y de tu vida, en cinco años? Para no olvidarlo, puedes recurrir a técnicas de visualización y a un pizarrón de sueños (dream board), en el que puedes incluir imágenes de la casa en la que quisieras vivir, un país que te gustaría conocer y frases motivacionales.
3. Desarrolla Nuevos Hábitos
Si fuiste capaz de detectar tus debilidades en el paso 1, entonces tendrás claridad sobre los nuevos hábitos que necesitas incorporar en tu vida para volverte un emprendedor más disciplinado y dejar, por ejemplo, de perder tiempo.
Entonces, ¿Qué puedes empezar a hacer esta misma semana para obtener mejores resultados? No te enfoques tanto en el resultado final, sino más bien en la acción previa. Por ejemplo, si quieres levantarte más temprano para aprovechar mejor la mañana, es obvio que necesitas hacer algunos cambios al momento de irte a dormir. Por ejemplo, lo recomendable sería que te desconectes de Internet y las redes sociales a partir de las 8 o 9 de la noche, que apagues el televisor y te pongas a leer un libro en papel, y que estés durmiendo antes de la medianoche.
4. Capacítate Y Entrena
Desarrollar la autodisciplina es como ejercitar un músculo. Hace falta tener la información necesaria, adoptar nuevas herramientas y entrenar. Probar qué sistemas nos funcionan mejor. Y no desalentarse cuando se nos desorganiza la agenda por un imprevisto, o simplemente tenemos un mal día y nos sentimos desmotivados.
5. Abraza Las Dificultades Y Celebra Cada Logro
Recuerda que, entre muchas distinciones, hay dos tipos de personas: las que ven el vaso medio lleno y las que lo ven medio vacío. En los negocios, y en la vida, podemos enfocarnos en los problemas y en el lado negativo de las cosas, o en la belleza diaria. ¿De qué lado estás?
La clave está en no dejarse agobiar por las dificultades, y mucho menos en negarlas, sino en abrazarlas y entender que siempre aparecen para dejarnos una lección y volvernos mejores. Así que cuando aparezcan, sonríe, respira hondo, analiza la situación y enfócate en la solución.
Y cada vez que resuelvas un problema, o alcances un nuevo objetivo, celébrate. No importa qué tan grande o pequeño sea ese logro, haz algo significativo para ti, como prepararte una bebida que te gusta, comprarte algo bonito o salir a festejar con alguien muy querido por ti. (SG)
