Contra lo que muchos emprendedores piensan, el riesgo de fraude es mucho mayor en los negocios pequeños que en las grandes compañías. La razón está en la falta de procesos y controles permanentes, y también en la mayor confianza que suele existir entre los primeros equipos de trabajo de una empresa.
El robo de datos o de activos, el pago indebido de comisiones o acuerdos irregulares con proveedores son algunas de las actividades fraudulentas a las que se enfrenta el dueño de un negocio. Y por eso es importante mantenerse atentos ante algunas señales de alerta como las que detallamos a continuación.
Las Quejas De Los Clientes
Los comentarios que recibimos de los consumidores no son solo una excelente oportunidad para detectar problemas en los procesos de atención y mejorar el servicio: también nos pueden alertar sobre empleados que, por ejemplo, no están haciendo envíos completos de mercancía, que están aplicando cargos indebidos o que están proponiendo acuerdos por fuera de los contratos firmados.
Problemas En La Comunicación
Si de un día para otro un empleado empieza a mostrarse reticente para entregar la información que se le solicita, no quiere compartir datos sobre un proceso o se niega a que alguien lo supervise, está dando señales claras de que hay algo que no está haciendo bien. No dejes pasar mucho tiempo antes de hablar con él y tomar las medidas necesarias.
Inconsistencias En Los Reportes
La falta de control por parte del dueño o del director general es terreno fértil para un aumento repentino en los gastos, muchos pagos en efectivo, compra excesiva de materias primas o transferencias injustificadas desde las cuentas bancarias. Para evitar esta situación, es fundamental que el contador o el director de Finanzas de la empresa haga una revisión semanal de ingresos y gastos, y te avise en el momento si ve algo raro.
Un Cambio De Estilo De Vida Repentino De Un Empleado
¿Un colaborador con un salario promedio llegó a la oficina con un automóvil que nunca podría adquirir con sus ingresos actuales en la empresa? ¿Cambia de celular cada seis meses? ¿Empezó a cenar en restaurantes costosos? Estas pueden parecer señales inofensivas, pero no dejes de tenerlas en cuenta y de pedir explicaciones en caso de ser necesario.
Comentarios De Otros Trabajadores
No se trata de alentar los chismes ni un mal clima laboral. Pero si empiezas a recibir de manera constante quejas de algunos colaboradores sobre los manejos indebidos de la caja chica por parte del director, o sobre el uso de la tarjeta de crédito corporativa para pagar viajes personales, tienes que confirmar la veracidad de esos dichos. El peligro de no actuar a tiempo y de manera firme no está solo en la pérdida de recursos, sino en que se instale en la empresa la idea de que el fraude está permitido. (SG)